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El arte de volar

En 2010, el catedrático de Filología Francesa de la Universidad del País Vasco Antonio Altarriba (guionista) y el ilustrador Kim (creador de la serie Martínez el facha, de “El Jueves”) obtuvieron el premio nacional de comic por esta obra, que trata sobre la vida y muerte por suicidio del padre Altarriba, ocurrida en una residencia de ancianos en 2001, cuando tenía 90 años de edad. La historia recoge la biografía del protagonista, sus fracasos, las renuncias, los errores, el desencanto, y la progresiva muerte y autodestrucción del protagonista. Altarriba hijo se identifica son su padre (llamado también Antonio) y siente que son el mismo individuo, lo que le permite una narración autobiográfica. La obra arranca de una magistral descripción gráfica del acto suicida que refleja la cuidadosa planificación de la muerte autoinflingida, el aprovechamiento de las rutinas institucionales que garantizan una menor supervisión y por lo tanto un mayor éxito del intento de acabar con la propia vida. La muerte por defenestración de Antonio representa un vuelo, un recorrer vital y mortal desde su nacimiento hasta la desesperación final que le lleva a sentir la muerte como una liberación.

Seguimos al protagonista en sus primeros años de vida en un entorno rural y caciquil aragonés, con un padre despótico y una madre afectiva aunque ausente el relato. Fascinado por la velocidad y el motor desde su infancia, tras la primera pérdida de un amigo y un fracaso aún niño en la huida hacia la ciudad, un joven Antonio curtido por la experiencia del amor vuelve a intentar establecerse en una Zaragoza atribulada en los años de la República. Influido por un compañero de pensión, auténtico teórico e iniciador, se decanta gradualmente hacia posturas anarquistas. Al estallar la guerra civil, el protagonista se ve en “zona nacional”, pero consigue alcanzar las filas republicanas, donde convertido en conductor de vehículos militares compartirá la utopía anarquista con tres amigos que plasman su fraternidad en unos anillos de plomo elaborados por uno de ellos a partir de una bala. La muerte en combate del orfebre dejará a Antonio como depositario de su anillo.

 

Tras la guerra civil y después de sufrir el duro trato que recibieron los exiliados republicanos en Francia, Antonio se integra en la resistencia contra los invasores alemanes. Son años en los que experimentará múltiples decepciones, desde la delación por parte de uno de los miembros de la familia que le acogía, tal vez del que menos cabía esperar que lo entregara, hasta el desinterés y el puro abandono al que le somete un alto funcionario de la república española. Terminada la contienda, Antonio colaborará en la Francia de la postguerra con uno de sus camaradas anarquistas en un lucrativo estraperlo. A pesar del éxito económico de su empresa, gradualmente se instaura en él una sensación de fracaso y decepción que le llevará a abandonar el negocio y a regresar vencido a España, no sin antes reclamar a su camarada que le entregue su anillo de plomo, que no es digno ya de portar por haber abandonado los ideales anarquistas con su afán de enriquecerse vilmente.

De nuevo en Zaragoza, Antonio se inserta en una sociedad triste y opresiva y se encuentra con que su iniciador en el anarquismo se ha convertido en un apóstol de la “Nueva España” que glosa con apasionamiento las virtudes que encuentra en el régimen de Franco. También en la pensión conocerá a su esposa, sobrina de la patrona, y se casará siguiendo los dictados del nacional – catolicismo y la religiosidad de su esposa. Desencantado de sí mismo, envía su anillo a Mariano, el único de los camaradas que mantenía todavía la llama de la utopía anarquista en su exilio francés. Antonio, que no tardará en ser padre, trabaja para el marido de su prima, un industrial oportunista y crápula que se beneficia de sus conexiones con el régimen hasta que sus empleados de confianza, entre ellos el propio protagonista, siguiendo las instrucciones de una esposa harta de sus infidelidades, consiguen arruinarle y hacerse con la empresa. Convertido en empresario, un Antonio desencantado por la distancia emocional y sexual que le separa de su propia esposa, colabora en la traición de la mujer de uno de sus socios y es a su vez traicionado por otro, hasta perder la empresa y quedar en una situación financiera muy comprometida. Únicamente le quedan en estos años de desengaño y frustración la relación con su hijo y el contacto con Mariano, en cuya casa Antonio hijo pasa los veranos y adquiere el francés.

La vejez es para Antonio una época de soledad y frustración en la que añadir nuevos desengaños. Definitivamente separado de su esposa, ingresa en una residencia de ancianos, donde experimentará una tras otra las pérdidas de compañeros de la residencia, de su esposa, que muere alejada de él, e incluso de su camarada Mariano, quien tras enviudar consigue fundir los cuatro anillos de plomo en una nueva bala con la que se quita la vida. La angustia y la depresión invaden el cuerpo de Antonio como un topo que anida en su pecho y le corroe las entrañas. Tras intentar tirarse al río es ingresado en Psiquiatría, donde se le trata. Al alta y supuestamente mejorado sume a su hijo en la angustia al suplicarle que le mate. Finalmente se lanza al vacío terminando con su vida y su dolor.

Al margen de lo que de catártico tiene para el autor contar la muerte de su padre, “El arte de volar” es un homenaje, un ejemplo de amor filial que permite una lectura de la depresión geriátrica y del suicidio desde la perspectiva erikssoniana de los ciclos vitales, en la que la vejez se caracteriza por la dicotomía integridad / desesperación. Según esta visión, el fenómeno psicológico de la ancianidad es la reminiscencia, la vuelta de la memoria al pasado, la revisión de vida. El viejo sano e íntegro concluye en el proceso que su vida ha merecido la pena, mientras que el anciano que en su personal revisión encuentra solo fracaso y decepción llega a la desesperación al constatar que no queda tiempo para enmendar esa sensación. No hay oportunidad para rehacer o deshacer, para compensar o enmendar. La depresión se asienta irremisiblemente y el suicidio es un escape de la angustia y el sinvivir. En la vejez del protagonista de esta novela gráfica se asienta la vivencia de la frustración de sus ideales, de su fracaso vital y de la decepción que la historia, las personas y hasta él mismo, sin quererlo, le han causado. La culpa por todo ello se plasma en el juicio onírico al que es sometido por las personas ya muertas que han sido significativas en su vida, y cuyo conmovedor veredicto es que el tribunal ha acordado por unanimidad liberar a Antonio de la vida, de noventa años de condena a existencia forzada. Refleja así “El arte de volar” la desesperación y el dolor sin esperanza de la experiencia depresiva grave y la vivencia que de liberación tiene para el sujeto la muerte.

Concepto Puntuación sobre 10 Comentarios
Interés 9 El libro es la reivindicación de un hombre, de sus penas, y de sus errores.
¿Volverías a leerlo? 10 Una obra maestra que será apreciada como tal por los amantes del comic, y que no defraudará a quienes no sean unos apasionados del llamado noveno arte
¿Realiza aportaciones significativas? 9 Ejercicio catártico para el autor, valor histórico y descripción acertada de la depresión en la vejez